«El cliente es contradictorio.»

Lo decimos con frustración los que tenemos negocios.

Pero, ¿y si la contradicción no es un fallo?

Nos movemos como un péndulo: a veces más racionales, a veces más emocionales. Nos movemos entre la incoherencia. Yo me siento así. Pero es nuestra forma de navegar un contexto incierto, ambiguo y de cambios acelerados.

Buscamos equilibrio. Y eso se traduce en tensiones:

La clave para entender mejor a los clientes no es «adivinar gustos».

Es leer las tensiones que atraviesan a tu cliente.

Porque las preferencias se mueven rápido.

Las tensiones te explican por qué se mueven.

Y ahí es donde tu marca puede adaptarse sin perder el rumbo.

La próxima vez que tu cliente haga algo «contradictorio» puedes preguntarte…

¿qué equilibrio está buscando?

Nota: Las ideas son mías, pero este texto ha sido pulido con apoyo de Inteligencia Artificial.